Ultimo encuentro- Tirando las pautas para el final

Bueno, ayer las repetí vaaaaaarias veces, y aca va la última:

La idea es que lean la siguiente nota, y re-lean los textos del primer cuatrimestre en funcion de dicha nota (tanto la situacíon misma como el análisis que hace la profesional).

El final tendria una primer parte de exposicion de ustedes, analizando la nota retomando algun tema del 1er cuatrimestre.

La segunda parte del final, sería sobre procesos grupales, para lo que se harian algunas preguntas mas concretas.

Suerte y estudien! Les copio la nota y las consignas que hubiese querido trabajar ayer.

 

Trabajo Social 1 – Abriendo el debate

“Perdóneme, me voy con ella”

El caso de Lucho, el hombre en situación de calle que se negó a recibir ayuda del Estado, suscitó preguntas como las que se plantean en esta nota: “¿Tiene o tendrá el Estado un proyecto mejor para Lucho que su estadía en un parador nocturno?”; “¿Para qué y para quién trabajan los profesionales de la salud en el área social?”.
Por Patricia Malanca *
–Perdóneme, me voy con ella– Lucho, ruborizándose, se levantó del asiento del móvil que estaba por llevarlo a un hogar para gente en situación de calle y volvió con ella, con la mujer que, unos momentos antes, desde abajo del auto, lo había llamado traidor, le había dicho que se bajara, traidor, hijo de puta, le había dicho la mujer mientras hacía temblar a puñetazos los vidrios de la combi.
Recuerdo con alguna melancolía esta escena que viví en uno de mis primeros años de trabajo con la gente que duerme en la calle, en la vereda del Mercado del Plata, frente al Obelisco. También recuerdo una sensación de frustración. Yo había logrado convencer a Lucho de subirse al móvil. Después de meses de ir a visitarlo casi lo había logrado. Lo tenía sentado a mi lado, en la combi. Casi, y se me escapó de las manos.
Muchas veces evoqué esa escena como si hubiera en ella algo perdido, que no había encontrado cauce al pensamiento, a lo que allí se jugaba. Insistía en retornar el significante “traidor”, vociferado por la mujer de Lucho. Evidentemente, ella expresaba en ese grito su sentimiento de que él traicionaba lo único que les quedaba, esa pequeña organización de masas que como pareja formaban ante las inclemencias de la vida.
En esa escena de calle, yo estaba encarnando al Estado. Creo que, para los que trabajamos en este tipo de problemáticas, nos es necesario interpelarnos, cada vez, a qué proyecto de Estado está uno cediéndole el cuerpo y haciendo encarnadura. ¿Tiene, tenía o tendrá el Estado al que representamos un proyecto mejor para Lucho que su estadía en un parador nocturno? Me pregunté a menudo si, como profesional de la salud desempeñándome en un área social que trabajaba en las calles, estaba convencida de lo que hacía. Me pregunté qué me convocaba allí y para quién estaba haciendo lo que hacía. Lucho, a lo largo de los años, me enseñó que con su negativa, al bajarse del móvil social, fue mucho más valiente que si hubiera cedido al canto de sirenas que mis argumentos oficiales podían enunciar.
Según un censo oficial, desde 2001 a la fecha, la Villa 31 ha duplicado su población. Lo mismo se desprende de los censos de personas que duermen en la calle. El doble de personas desde 2001 en las villas, el doble durmiendo en las calles en los últimos años. La calle y el espacio público continúan mostrando la fisonomía o la radiografía del síntoma de las instituciones y de la rotura de pactos en el entramado de la red social y, como contrapartida, el sinnúmero de organismos oficiales que se tejen y destejen para intentar contener el desborde que parece no acallarse nunca desde los márgenes, como los gritos de la mujer de Lucho. Se crean estructuras y superestructuras en oficinas gubernamentales, pero, por las dimensiones de los agujeros que se intenta cubrir, nunca se alcanza la cantidad de personal que se requiere para trabajar con la gente que duerme en las calles.
Si se observa el espacio público, parece un furioso campo de batalla entre la máquina y el hombre. Las calles han sido ganadas por maquinarias, que dejan peinada la vereda de la esquina. Las cintas de peligro, el recambio constante de pavimento, los fratachos aumentan, como si el solo efecto de la máquina pudiera generar la supresión de los homeless que, una vez retirados los fratachos, dormirán sobre prolijas aceras peinadas. Escuché hace poco a una persona de la calle que le decía a otra en una ranchada: “¡Correte que te van a pavimentar!”. La maquinaria del Estado local funciona dedicando sus esfuerzos al “vecino”, ese interlocutor edulcorado en nombre de quien se realiza la mostración del bien público.
Para convertir personas en vecinos, primero hay que reintegrarlas al vecindario. Para ello, debería haber vecindario, y para que haya vecindario, antes que nada, tiene que haber viviendas y trabajo. Parece un razonamiento muy lineal, pero no por eso menos cierto.
El reciente documental Parador Retiro, dirigido por Jorge Colás, observa la realidad cotidiana de la vida en una institución para hombres de la calle: ahonda, sin tomar partido, en el conflicto institucional. Valga la correlación de proximidades y cercanías para mencionar que, geográficamente, el Parador Retiro con sus 150 moradores masculinos diarios se ubica a la salida y en los márgenes de la Villa 31 del barrio de Retiro. Vecinas al Parador, habitan ocho mil familias en un gran vecindario, cuyos hogares están referenciados en la madre que ejerce el lugar de jefa de familia. Podría decirse que, en sus márgenes, la villa es acosada por la impotencia del deseo de 150 hombres desangelados, no acoplados a hogares ni a mujeres ni a niños ni a familias. Es curioso que en la villa se imponga el matriarcado, a veces degradado a fratría, mientras en las periferias hay un 80 por ciento de hombres adultos, solos, acechantes, viviendo en una numerosa y agresiva comunidad, excluidos de esos hogares, y del sistema.
Instituciones como el parador pueden funcionar como canales aliviadores, simbólicos e imaginarios, anudando a ese real que acecha que es el vivir en la calle, pero también pueden coagular la realidad, suspendiéndola en un infinito “mientras tanto”. Si los paradores no existieran, no habría otro lugar que la calle donde parar, donde detenerse y resignificar los efectos sobre las subjetividades de la caída de los márgenes. El problema institucional estalla cuando no hay palabra que mediatice ese habitar un parador y, fundamentalmente, cuando no hay un propósito general que enlace, engarce y contenga el acontecer diario de esa institución en un proyecto de integración social. Es en ese caso, la institución misma se constituye en un resto.
Hace doce años, cuando empezamos a trabajar en la temática de la gente sin hogar y recién se inauguraban las primeras instituciones como propuesta de refugio, la antinomia del Estado, en el enunciado de su propuesta parecía ser: o la inserción al sistema o las instituciones. En la actualidad, en la propuesta social subyace una amenaza velada, que rebaja la oferta institucional: o el parador nocturno o la calle.
A mediados de los ’90 encontrábamos a las personas en la vía pública como restos del sistema del que habían sido excluidas. Actualmente, los que, a lo largo de estos años, hicieron por lo menos un pasaje por el sistema de hogares y paradores sociales y vislumbraron un laberinto institucional sin salida, retornaron a la calle sin remedio, como restos de un resto.
En la pobreza, lo único que produce valor es el cuerpo. En el caso de la gente que duerme en la calle, no sólo ese cuerpo, al no producir, escapa al discurso de la producción capitalista, sino que escapa también al discurso del subsistema social de la indigencia. Es residuo de un residuo. En el caso del indigente, a diferencia del cartonero, ya ni siquiera hay identidad con la basura. La basura está por sobre ellos, la basura ha cobrado un valor de mercado que ellos mismos no pueden ofrecer.
Al final me pregunto quién está en los márgenes de quién, y cómo tramitan estos pases y pasajes aquellas personas que, como en mi quehacer con Lucho, continúan sucediéndose en el trabajo artesanal del día a día, ese traer y llevar gentes con grados de vulnerabilidad social extrema, desde y hacia los márgenes de la ciudad. ¿A quién se trae, a quién se lleva, qué se tracciona y a qué se traiciona? El filósofo francés Jacques Derrida, en la última entrevista que concedió en su vida, dijo: “Por fiel que uno quiera ser, nunca deja de traicionar la singularidad del otro a quien se dirige”.
Mientras tanto, el aumento del padecimiento mental de los que son sin techo se expone a los gritos y atraviesa los vidrios, no ya de micros u ómnibus sociales, sino de las ventanas que decoran las paredes de aquellos vecinos poco edulcorados que azarosamente somos con techo, y de aquellos que, impávidos, nos quedamos sentados en ese móvil social del que Lucho, por lo menos, se bajó.
* Psicóloga.
Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/psicologia/9-134690-2009-11-09.html

Lean la nota, y discutan en grupo:

þ ¿Cuales son las preguntas que la psicóloga se realiza a partir de sus prácticas?

þ ¿Qué replanteos se hace de su rol, y del rol del estado y las instituciones?

þ “Por fiel que uno quiera ser, nunca deja de traicionar la singularidad del otro a quien se dirige”. ¿Qué esta queriendo decir con esta frase?

 

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17 de noviembre – Entrega de notas

Bueno, eso solo fue el encuentro de la fecha.

Uno por uno fuimos haciendo la devolucion del parcial, y los que no habían hecho la evaluacion de la cursada, mientras la fueron realizando.

10 de noviembre – Coevaluación

Despues del parcial, nos juntamos a evaluar el cuatrimestre y el año. Para ello, recuperamos las expectativas planteadas a principio de año, y retomamos la matriz de evaluacion para evaluar este cuatrimestre.

Evaluación del Cuatrimestre – Materia: Trabajo Social 1

Expectativas planteadas a principio de año

De que forma o en que aspectos lo logramos

Aspectos que faltaron o no se lograron

  • Aprender, incorporar conocimientos

  • Que permita concretizar lo aprendido el año anterior

  • “Que nos introduzca al TS en sí”, conocer mas qué es el TS

  • Que nos brinde herramientas, que sirvan para el posterior ejercicio profesional

  • “Que nos lleve a la realidad” (textual)

Aspectos

Indicadores

Sobre el Proceso de Aprendizaje

Métodos (los cómos)Tener en cuanta si la cursada fue acorde a la propuesta metodológica planteada (entre constructivista y de educación popular).

las técnicas y dinámicas utilizadas, si se genera participación o no

Contenidos (los qué):

si son aplicables o no, si se pueden llevar a la práctica,

la claridad,

la correlatividad.

Materiales:

la claridad

la pertinencia (si refuerzan lo visto en las clases)

Sobre los Alumnos

Participación: Dinámica de las clases.

calidad

cantidad,

Cooperación e integración

Sobre la pagina web

Participación

Claridad

Pertinencia

Sobre el profesor:

Interés demostrado en lograr aprendizajes en los alumnos

Elección de los materiales

Actitud

Coherencia

Flexibilidad

Sobre lo institucional:

Espacio Físico.

para las clases,

infraestructurra sanitaria

Organización institucional

Información institucional

Como eramos pocos, el encuentro que viene volvemos a retomar el tema.

9 de noviembre – 2do parcial

Bueno, llegó el día. Les copio las preguntas de lo que fue el parcial:

 

Trabajo Social Uno – TTS 2 – 2do parcial

Nombre y apellido:

1. ¿Cómo afecta el contexto actual de exclusión social a los procesos grupales y  cuales son los aportes que desde el Trabajo Social podemos realizar?.

2. ¿Qué aspectos hay que tener en cuenta para fortalecer los procesos grupales?

3. Elegí uno de los aspectos, y desarrollálo, brindando posibles estrategias para trabajarlo grupalmente

4. ¿Que aporta el trabajar con dinámicas grupales y que cuestiones hay que tener en cuenta al hacerlo?

La fecha de entrega de notas es el próximo martes.

3 nov – Repaso general

Si bien había paro, realizamos un repaso general, corto. El tema del cuatrimestre fue la intervención en los procesos grupales (tuvimos solo 8 clases). En las primeras clases punteamos algunas cuestiones que fortalecen dichos procesos, y  en función de ese punteo confeccionamos el siguiente cuadro, que fuimos re trabajando y viendo punto por punto en cada clase:

Aspectos que fortalecen los procesos grupales.

þ FORTALECIMIENTO DE LOS VÍNCULOS

þ La conciencia de problemas en común – Unión.

þ Toma de conciencia tanto individual como colectiva

þ Fortalecer los vínculos

þ COMUNICACIÓN – Los espacios de diálogo, acuerdos, trabajo. Las asambleas.

CONFLICTOS

þ Ayudar a analizar y problematizar situaciones. Es decir, preveer situaciones posibles, y formas de afrontarlas

þ La mística

þ Intervenir en situaciones individuales que colaboren al proceso grupal y comunitario.

þ Contener algunas situaciones

þ Mirada global de los diferentes actores e ir pensando formas de involucrarlos

ROL DEL TRABAJADOR SOCIAL

CONTEXTO SOCIAL EN EL QUE SE DESARROLLA EL PROCESO GRUPAL (INFLUENCIAS Y DETERMINACIONES)

Hicimos luego un repaso de los textos que correspondían a cada tema trabajado y acordamos que el parcial seria en torno a 4 preguntas sobre los temas trabajados, en las, si bien no se van a pedir conceptos de memoria,  van a tener que fundamentar en base a lo trabajado y lo leído.

Bueno, hasta ahí. Suerte.

Fechas varias

Estas son las fechas que acordamos:

  • 3/11 repaso general

  • 9/11 2do parcial

  • 10/11 coevaluacion de la cursada

  • 17/11 devolucion de las notas

  • 24/11 recuperatorio

martes 27 de octubre – Roles

Partimos nuevamente de un juego, el de los obstáculos. Un grupo, con los ojos vendados, partía de una zona del patio y tenía como objetivo llegar al otro lado, habiendo diversos obstáculos en el medio. La segunda vez se pidió que se tomaran de las manos, y la tercera se nombraron dos personas de afuera para que los guíen (uno positivamente, el otro en forma negativa, tratando de evitar que logren el objetivo).

De la puesta en común surgieron los siguientes puntos:

  • Desde adentro se sentía miedo, ansiedad, limitaciones, desconcierto
  • Desde afuera se veía también inseguridad y desconcierto, cierta desprolijidad, desorientación e histeria.
  • en el segundo momento desde adentro se experimentó mayor seguridad, aunque también pesaba la responsabilidad de tener que ayudar a otros.
  • Con las guías del 3er momento se ganó confianza
  • Surgió por último, que para algunos fue mas fácil cuando era individual y para otros cuando fue colectivo

Visualizábamos los siguientes roles:

  • Lupita y Fer como guías externas
  • diferentes compañeros que iban tomando diferentes roles:  Unos apuraban, otras trataban del plantear alguna estrategia, otros se preocupaban por todos, y se sentían fuerzas en diferentes direcciones, hasta que alguna primó sobre las otras.

Nos preguntábamos luego sobre el rol del TS en los procesos grupales, y surgieron diferentes concepciones:

  • guía
  • elaborador de estrategias
  • fortalecedor de la comunicación
  • fortalecedor de vínculos
  • coordinador
  • mediador
  • motivador
  • orientador
  • potenciador

De la reflexión posterior, surgía que dicho rol no es fijo, que depende del momento, de la situación, del contexto y de las necesidades grupales. Y que hay una tensión entre el adentro y el afuera, osea, el rol viene después de un proceso de inserción, pero puede diferir el grado de dicha inserción.

Concluíamos luego en tres aspectos a tener en cuenta a la hora de repensar nuestro rol en una situación concreta:

  • Ver y analizar el grado de inserción necesario
  • De acuerdo a las necesidades del grupo y de la situación, potenciar en nosotros el perfil necesario (dialogador, motivador, sistematizador, etc.)
  • Tener una mirada sobre las relaciones de poder que se generan en el grupo. Decíamos que no solo hay un rol que uno asume, sino también uno que le otorgan, y que depende de factores sociales y culturales.

Hasta ahí llegamos. Estuvo muy bueno el debate.