7 y 8 encuentro (10 y 11 de mayo) – La mirada sobre el sujeto y la intervención

Aprovechando que contábamos con dos encuentros seguidos, fuimos abordando el tema paso a paso. Comenzamos analizando en grupos la historia de Nahuel. Solo la primera parte, y cada grupo evaluaba que necesitaba nahuel, y que tipo de problema o necesidad se observaba.

 

NAHUEL NECESITA…

Primera parte

Nahuel iba de mal en peor en la escuela. Nunca había sido el alumno destacado de la clase, pero siempre se las había arreglado bien para pasar de grado sin sobresaltos.

Marta, su maestra, había ido notando que con el correr de las semanas las notas de Nahuel se iban cayendo a pedazos. No cumplía con las tareas, no participaba en clase, no prestaba atención. Parecía como ausente, es más… ¡muchos días estaba realmente ausente! Sus faltas a la escuela eran cada vez más frecuentes.

–Hay que hacer algo –pensó Marta y recordó enseguida el ofrecimiento que le habían hecho en la parroquia. Desde hacía unos meses, la Cáritas de allí había organizado un apoyo escolar con dos docentes jubiladas que se habían ofrecido de voluntarias. Casos como el de Nahuel sobraban en el barrio. Seguramente Nahuel necesitaba un lugar donde hacer los deberes, alguien que lo ayudara en sus tareas y le revisara el cuaderno.

Así fue que Nahuel, después de algunos amagues, comenzó a ir al apoyo. El tiempo pasó y no sólo su rendimiento no mostraba mejoras, sino que ni siquiera parecía muy interesado en seguir yendo.

–¡Ese chico no come bien!– le dijo la señora Aurora de Cáritas a Marta–. Hable con su madre y dígale que mande al nene al comedor de la sociedad de fomento.

Seguramente Nahuel necesitaba llenar la panza para después poder llenar la cabeza. No se puede pensar con hambre.

Así fue como Nahuel, después de algunas vueltas, comenzó a ir al comedor. El tiempo volvió a pasar y, a pesar de que se comía varios platos, su rendimiento seguía sin levantar la puntería.

–¡El problema debe ser la familia! –dijo doña Silvia, la que servía. Seguramente no estaban en todo el día y el chico andaba solo y sin apoyo.

Así fue que los de Cáritas le hicieron unas visitas y notaron que en realidad toda su gran familia estaba en la casa, pero como quien está derrumbado y sin esperanzas. No hacía falta ser asistente social para darse cuenta de que a su papá le sobraban el alcohol y las trompadas. Nahuel en la escuela parecía una sombra lejana del niño alegre y vivaz que una vez había sido.

En plenario surgieron los siguientes aportes:

  • Padre alcoholico, situación de violencia familiar
  • falta de contención familiar (alcoholismo, violencia)
  • Desinteres de la familia
  • Desocupación –> alcoholismo–> Violencia familiar –> mala conducta y  falta de interes de la familia
  • Descocupación –> falta de recursos –> falta de apoyos –>falta de interes
  • ¿otros problemas?

Las posibles intervenciones entonces podrian ser:

  • tratamiento para el padre, en un CPA por ejemplo
  • psicologo para la familia, o terapia familiar
  • articular una intervencion en red, con varias instituciones y esṕecialistas
  • encarar lo laboral, quizas un microemprendimiento

Luego seguimos leyendo la segunda parte de la historia.

Segunda Parte

Marta se desesperó de impotencia. Con ese ya iban tres días que Nahuel no aparecía por el colegio. De puro impulso, se fue nomás hasta su casa. Le ladraron unos cuzcos desganados cuando hizo sonar las manos en la entrada de la humilde casa. Nadie salió. Después de dudar un instante juntó coraje y se metió. No vio gente, pero oyó algunos ruidos que venían de atrás. Esquivó el precario ranchito y divisó en el fondo del largo terreno a la familia apiñada. Se arrimó saludando fuerte como para avisar su presencia y se disculpó justificando su preocupación.

Cuando estuvo allí, parada junto a ellos, pudo ver el motivo de la reunión. En el piso estaba tendida una yegua en estado agonizante, con síntomas de un visible deterioro.

–¡Se muere, seño!– le dijo Nahuel–. Parece que es algo que comió –agregó.

Con un tono seco pero amable, ese hombre sencillo que era el papá de Nahuel le contó cómo fue que hace muchos meses su yegua, la compañera fiel, con la que todos los días hacía el cirujeo con el que le llevaba el pan a su familia, se enfermó gravemente. De cómo apenas la había podido mantener viva con cuidados y algunos remedios caseros. Y con sus ojos brillosos le confesó que no había ya más que hacer, no podía comprarle los remedios y mucho menos podría siquiera pensar en comprar otra.

Marta entendió todo en un instante y por primera vez escuchó. Escuchó verdaderamente. Supo que, desde aquel momento, la frágil economía de los Suárez se desbarrancó. Supo que hizo falta toda la familia para poder mover un carro más pequeño, pero el esfuerzo no rendía. Supo cómo la desesperanza llamó al alcohol, y éste llamó a la violencia, y todos lloraron en ese infierno diario. Supo al fin por qué Nahuel ya no aprendía, ya no miraba, ya no venía. Supo por qué.

Gracias a Dios, la yegua se curó con un poco de solidaridad organizada. Fue cuestión de traer a un veterinario (¿quién no tiene uno entre sus amigos?), juntar unos pesos para los remedios indicados y en menos de un mes andaba de pie como si nunca le hubiera pasado nada. Como si fuese un milagro, detrás de esta recuperación, todo volvió a encaminarse. Y sobre todo Nahuel volvió a ser Nahuel, el que no se destaca, pero aprueba.

Los comentarios fueron:

  • Nos sorprendió, uno va pensando siempre dieferentes problematicas sociales
  • “Fuimos prejuiciosos”
  • “Uno ve una parte y la otra la imagina”, para saber mas, hay que involucrarse
  • Uno piensa lo peor…

Lo primero que surgió fue como ua mirada profesional, si bien  veces ayuda a ver una situación, en otras surge la deformación profesional, que nos hace ver cosas que quizas no son.

Hablamos luego de como las diferentes miradas que tenemos sobre el sujeto nos condicionan a la hora de intervenir. Y volvimos a la discusión sobre la objetividad y la subjetividad:

  • “Lo que uno piensa determina la intervencion”
  • “Lo que uno piensa hay que dejarlo de lado”

Al siguiente encuentro retomamos este tema con un juego. Cinco compañeros y compañeras pasaron al frente, y con las manos atras, les di y fuerron pasando 2 objetos, que tenian que decir que era. Las respuestas no fueron iguales: no se y una tuerca, una tuerca y un pitillo de bala, un tornillo y no se, una tapa y una tuerca, una tuerca y un casquillo (que fue la unica respuesta “correcta”).

Mas allá de si quien acertó y quien no, nos preguntábamos: ¿por qué tantas respuestas diferentes? ¿ a que se deben? ¿por qué ante un mismo objeto respondieron diferente?

  • Cada uno percibe según su experiencia y lo interpreta distinto
  • Nadie conoce todo
  • Por las percepciones diferentes que tiene cada uno (en el ver, oir, tocar, oler, etc.)
  • Por la diferente imaginación de cada uno
  • El conocimiento, el concepto y la información que cada uno tiene de algo puede ser diferente.
  • Los nervios, lo personal y emocional tambien puede jugar.

Entonces, yendo a un ejemplo mas complejo, vimos en grupos la historia de Piki, a traves de una nota periodística.

 

Sostienen que para llegar a un asalto, antes el Estado estuvo ausente

Lo que Piki venía diciendo

El chico que convocó la atención el lunes por la noche en un asalto con toma de rehenes se negó a declarar ante la jueza. Fue derivado al Instituto Roca, donde permanecerá alojado. Especialistas sostienen que el Estado sólo aparece en su faz punitiva.Por Horacio Cecchi

El lunes por la noche, en Ramona, el único momento en que Piki logró concentrar la atención.

En la mañana, temprano, Piki empezó a dar sus primeros pasos por los pasillos de la Justicia penal. Sobre sus hombros pesaba una calificación cierta, algo ampulosa para tratarse de la primera, pero cierta: privación ilegal de la libertad y uso ilegal de armas. Se sentó ante la jueza de Menores nacional Julia Marano Sanchís. Y se negó a declarar. Hizo uso de su derecho, que los tenía finalmente. No podrá argumentarse, de todos modos, que no habló: al menos hace 19 causas que viene hablando, pidiendo en un reclamo de sordos, porque cada una de esas causas pareciera un llamado desoído. Y justo cuando el Estado se sentó a escucharlo, en su impetuosa irresponsabilidad adolescente Piki se negó a responderle. A la Justicia. A los 16, sabrá lo que hace. Ahora quedó alojado en la institución destinada a menores como él, el Roca, donde deberá aguardar la sustanciación del proceso.

Paradójicamente, desde el lunes a la noche Piki logró –a un costo que no está claro si podrá reflexionar o no– concentrar toda la atención del mundo adulto que pareció faltarle durante sus 15 años anteriores. La noche del asalto con toma de rehenes hubo inmediatamente cámaras, vecinos, rehenes, espectadores, todos atentos a cada uno de sus movimientos. Incluso el Estado estaba allí. En función policial y emergentóloga (también había ambulancias, por las dudas). No podrá decirse que no se lo atendió, aunque quizá, según los especialistas, se esté llegando tarde.

Su padre dijo que “jamás estuvo integrando ninguna banda de nada y no tiene ninguna causa por robo de automotor”, pero “le inventaron porque ya tenían su nombre. Una vez lo detuvieron porque andaba con una pistola de videojuego”. “Es un chico normal, lo que pasa es que el problema de la adicción ha derivado en todo este tipo de cosas. Lo detectamos hace un año y pico, hemos tratado de solucionarlo y ha ido a institutos, pero no hemos tenido una respuesta favorable a esto”, se lamentó.

Cuando un chico cae es porque cayó la ley, los padres no funcionan como garantes, no les cree –sostuvo la psicoanalista Gabriela Leder Kremer, especialista en infancia y adicciones y directora de la comunidad terapéutica Los Naranjos–. A los padres se les pide que sean garantes y al mismo tiempo el Estado a esos padres les cierra la puerta como adultos. Si el chico está fuera de la escuela, si la madre está fuera de la rueda productiva, si el padre no está o está sin trabajo, si el hermano no está o está preso, si están enfermos o no hay techo, o los están por desalojar, al final de cuentas el paco se encuentra con un nene que está dispuesto a estar anestesiado. Los adultos estamos metiendo a los chicos en el paco y ahora tenemos que sacarlos, no acusarlos. Lo que hay que darles a los padres son herramientas para recuperarse como garantes.”

En la ciudad, 14 defensorías zonales están abiertas para atender los pedidos como los que el padre de Piki lamentó no haber resuelto. Dependen del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del gobierno porteño. La ley 114, considerada de avanzada por los especialistas, es la que lo crea y le da el marco. “La ley es de avanzada, pero el organismo encargado no la pone en práctica. No existe –explica Clarisa Adem, abogada de la Asesoría Tutelar porteña–. Antes de que llegue la Justicia penal hay infinidad de situaciones en las que el Estado está ausente. La ley 114, que es de avanzada, impide a jueces y policías que intervengan antes y ordena que lo haga el Consejo, pero el Consejo no hace nada o demora un mes cuando de una Defensoría le piden recursos por el pedido de un padre.”

Dónde va a pedir ayuda un padre –preguntó Adem–. El 80 por ciento del presupuesto del Consejo está destinado a instituciones de internación y el resto a los operadores en la calle, cuando hacen falta más operadores porque son los que están más cerca. De los 33 hospitales públicos porteños, sólo dos tratan adicciones y, entre los dos, hasta hace poco tiempo solamente se juntaban cuatro camas destinadas a desintoxicación en toda la ciudad. No es un problema de costos, sino de prioridades políticas. En un gobierno como el de Macri, la prioridad es la tercerización porque es negocio.”

La consigna de trabajo fue:  ¿Cuales son las diferentes miradas sobre Piki como sujeto, que se cruzan en la situación (pueden agregar cosas, aspectos o situaciones que hayan escuchado o conocido al respecto)?

Compartimos en plenario, actor por actor:

El padre: para él, Piki es una víctima del sistema

La abogada: Piki es un sujeto con sus derechos vulnerados, en donde el Estado estuvo ausente

La policia: es un delincuente, por ende peligroso

La psicóloga: es un sujeto de derchos pero a la vez lo ve como parte de un todo con la familia

Decíamos despues que faltaba una mirada desde una perspectiva de género.

La reflexión que vino después fue sobre la interrelación entre la mirada que se tiene del sujeto, y la intervención que se plantea. es claro que estan intimamente relacionadas, y que si bien un actor puede no explicitar su concepción sobre el sujeto, a travaes de su intervención ṕodemos inferir como lo “mira”, o que piensa de el/ella.

Construimos luego unos indicadores para poder ver que mirada tiene un actor sobre un sujeto, y deciamos que:

  • Lo primero es fijarse como lo nombra, no es lo mismo “delincuente” que “menor” o simplemente tratarlo por el nombre.
  • lo segundo es ver como actua, que acciones lleva a cabo en relacion con el sujeto.
  • lo tercero es tratar de dilucidar en su discurso donde ubica las causas de los problemas, si en el propio sujeto, en la familia, en la sociedad, etc.

Por último, concluíamos que esto nos tiene que llevar a una pregunta constante en nuestra intervención que es:

¿Desde donde me paro para intervenir?

¿Desde que mirada del sujeto y de la sociedad?

En este sentido, retomábamos los planteos de Cazzaniga, sobre el rol del TS, y su relación con el estado y los sujetos.

Recuperábamos la historia del trabajo social, y veiamos como fue cambiando la imagen y concepción sobre los sujetos. No es lo mismo en la época de la beneficencia o de caridad, que en la etapa de la asistencia, y en la reconceptualización.

Para leer, quedó el texto de unas colegas de Córdoba, sobre este tema de las miradas y la intervención.

” La concepción y nominación de los sujetos como manera de constituirlos”

6 encuentro – Intervención Social

Veníamos de ver en el encuentro anterior los conceptos de Pobreza y Exclusión.

Les acerque un nuevo texto, de Robert Castels, que es corto y explica los dos procesos que se dan en una situacion de exclusion. El texto es

Castel, R. (1992): “De la exclusión como estado a la vulnerabilidad como proceso”, en Revista Archipiélago, No. 21.

En este encuentro, trabajamos en grupos con la siguiente consigna:

Teniendo en cuenta esos conceptos, analicen las siguientes frases

þ     No tienen trabajo porque no quieren

þ     No mandan a los hijos a la escuela, o los mandan solo para comer

þ     Tienen hijos para que el estado los subsidie

þ     Eligen vivir en la villa porque no pagan los impuestos

þ     Desde que están los planes ya no quieren trabajar

 

¿Qué creen que hay de verdadero y/o de falso en cada afirmación?

¿A que responden estas frases? ¿Porqué creen que se escuchan tanto?

Al comenzar el plenario, decíamos que todos son prejuicios, y como tales son construcciones sociales, que funcionan como estigmatizadores y como herramientas de control social, ademas de poner la culpa en la victima del problema.

Comenzamos con la primera y la ùltima frase, y veíamos que se deben a los diferentes cambios sociales y economicos que se fueron dando en los ultimos años, que redundan en la falta de trabajo.

Un grupo opinó que es “relativo”: “algo de trabajo se consigue, aunque es cierto que no hay trabajo genuino, y que a mayor tecnología, hay menos cantidad de obreros. Además agregaron que el desfazaje entre la educación y el trabajo ayuda a aumentar el desempleo.

Otro grupo coincidió con el primero en que hay una causa estructural (osea una condicion social) pero le agregó que ademas influye la experiencia personal (o mejor, la falta de experiencia laboral).

Entonces afirmabamos que en la génesis (en la cosntrucción) de estas frases se conjugan tanto factores estructurales objetivos, como personales y subjetivos.

La siguiente pregunta fue:

¿Cual es la importancia de pensar estas cosas para la intervención?

Dos compañeras realizaron los siguientes aportes:

  • “Lo que uno piensa determina la intervencion”
  • “Lo que uno piensa hay que dejarlo de lado”

Inmediatamente comenzamos un debate sobre la Subjetividad y la Objetividad en la intervención, que vamos a intentar retoamar en el proximo encuentro.

Ademas, otra compañera aporto que lo importante es generar un marco de interpretacion de la realidad que sea flexible, critico, pero que pueda aprehender esta realidad cambiante.

Tomando el criterio de tener en cuenta el contexto y de recuperar en cada caso la historia personal,  empezamos la reflexión sobre “el abordaje desde la singularidad”.

El texto a leer, que profundiza este tema es:

Cazzaniga, Susana . “El abordaje desde la singularidad”. Desde el fondo , nro 22